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Escenas del bosque de teclas híbridas

El jueves 24 de febrero de 2022, el pianista y compositor Jorge Romero coloreó una de las salas de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts con Schumann, Debussy y Ginastera.


Jorge Romero estudió en Córdoba, Estados Unidos y Francia para ser pianista y compositor, estuvo enseñando música en Argentina y reside en París como intérprete, compositor y pedagogo. La semana del 24 de febrero visitaba por primera vez Barcelona, donde vino para dar un concierto con el piano híbrido del proyecto Acouhyb.


Él y Sergey se conocen hace varios años. Sergey afina su piano regularmente: “Su trabajo es excelente. Me empezó a contar sus experimentos de acústica y que empezaba a experimentar con el pedal. Me interesó”, me cuenta Romero, una semana después, en una entrevista. Después de escuchar varias grabaciones del nuevo sonido, Jorge Romero vino para dar un concierto.


“Conocí el piano menos de 24 horas antes del concierto. Fue la tarde anterior, después de que Sergey lo preparara. Me lo esperaba así por las grabaciones que había oído, pero me sorprendió igualmente; un músico tiene en la audición interna la imagen de lo acostumbrado, y este piano era distinto. Tenía que encontrar una forma de adaptarme a este otro tipo de sonido.”


“Encontré dos opciones en el pedal: una, dar un nuevo timbre a una sección completa (como con el comienzo de Voiles de Debussy), y otra es la que Sergey llama, me parece, superposición de capas tímbricas. Esta segunda se puede aplicar en pasajes con dos capas superpuestas, como el comienzo de La cathédrale engloutie de Debussy. Me permitió jugar con los colores.”


El proceso de adaptación fue complejo: “además del timbre, me fue dificultoso adaptarme al volumen distinto del piano. Al trabajar con una cuerda, tuve que ejercer otro tipo de control a nivel dinámico (pianos, fortes, crescendos…)”.

Una vez familiarizado con el sonido y el volumen, “el segundo paso fue elegir en qué obras y en qué pasajes podía usar el pedal. En muchos casos lo había planeado bien, pero en algunos tuve que cambiar. La primera pieza que probé en el piano híbrido fue Eintritt de Schumann, con la que empezaría en concierto. En ella, la primera parte de Escenas del bosque, Schumann entra a pasear en la frondosidad.” Así lo hizo, también, Jorge Romero.


“Comencé a probar. Creía que por el estilo (romántico) de Schumann, me sería más difícil encontrar pasajes para el pedal en él que en los otros compositores. Por eso empecé con él, de hecho. Me sorprendió ver que quedaba muy bien en una obra tan delicada como Vogel als Prophet. Creo que acabó siendo donde más usé el pedal, porque lo asocié al tema principal y me gustó.”


El repertorio fue elegido por dos motivos: “quería pensar en el piano y en el público. Consideré que el programa debía estar bien encadenado, y que presentando tres compositores de estilos distintos (romántico, impresionista y argentino) mostraría más posibilidades del pedal. La idea era salir de color específico que habían imaginado los compositores; Schumann compuso pensando en el piano típico, pero en la época de los otros dos ya había la intención de buscar nuevas sonoridades.” La otra idea del programa era encontrar un conjunto de piezas que “representaran una historia, unos títulos, unas imágenes… Todas las obras permiten al público hacerse una imagen y hacen fluir su sensibilidad.” También Romero, como compositor, tenía una imagen que proponer al público para que la hicieran suya: “En el caso de Debussy quería una imagen una más etérea, flotante, un color distinto al que solemos hacer con Debussy. En Ginastera una más dura, seca. En Schumann quise descubrir la sonoridad, despertar nuevas sensaciones, más que imponer una imagen.”


A la pregunta de si le gustaría hacer más conciertos con el piano híbrido, me responde que sí: “Quisiera probar otros compositores. Tengo la sensación de que hay compositores del siglo XX que se adaptarían bien al sonido, aparte de Debussy. Me gustaría experimentar con Béla Bartók, Francis Poulenc… Y, sobre todo, componer algo para este piano. Pienso que así podría aprovechar mucho más la idea de Sergey. Y aún más si él también sigue buscando nuevos timbres (como ya hace).”


Le pregunto la primera imagen que le viene a la cabeza cuando oye el Hybrid Piano: “Me viene la idea de un funámbulo caminando sobre la cuerda con su barra, buscando el equilibrio justo entre las ondas y los timbres.”



La idea de Acouhyb le parece prometedora: “El hecho de poder explorar nuevas sonoridades siempre es bienvenido en el mundo de la música. Está en la base de la evolución humana. Bach no concibió las obras para el piano que usamos ahora, por ejemplo, pero queda muy bien en este. Lo ilumina de otros modos. ¿Por qué no hacer lo mismo con otros compositores y otras sonoridades?”


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